El 13 de agosto participé en un foro de agroturismo organizado por Iberoatur Panamá junto a Carolina Fraile, Margarita Shaik y Yahaira Barraza


Te comparto lo que conté.
Es un honor estar compartiendo espacio con mujeres tan potentes como Carolina, Yahaira y Margarita con las que comparto 3 cosas:
La pasión por la ruralidad auténtica donde el visitante vive el campo no observa.
El compromiso con la formación y la transmisión de conocimiento local.
La visión de un turismo sostenible que impacta positivamente.
Hablo del agroturismo en España, desde la experiencia directa que tengo como community manager de alojamientos rurales, viajera por pueblos de España que me visito cada año unos 40 tanto por placer como por trabajo y, sobre todo, comocreadora de Los Ruralistas, una comunidad virtual formada por 8600 personas entre propietarios de alojamientos rurales y fans de turismo rural con personas que aman y viven el turismo rural con propósito.
En los Ruralistas publico gratis alojamientos para darles visibilidad, les hago entrevistas a sus dueños para darles voz, les comparto peticiones de reservas para ayudarles con la ocupación, les informo mediante newsletter y el podcast de novedades tanto de redes sociales como de turismo y les doy píldoras de marketing como formación.
Los Ruralistas es un espacio de colaboración, networking, aprendizaje y visibilidad.
QUE ESTÁ PASANDO CON EL AGROTURISMO EN ESPAÑA.
España es un país privilegiado por su diversidad rural pero… también tenemos algo más: una necesidad urgente de repensar cómo habitamos y compartimos ese mundo rural.
Para muchos sigue siendo ese lugar donde “vas a desconectar”, Y es mucho más que eso: es una herramienta de sostenibilidad económica, social y ambiental, y sobre todo, una forma de vida.
No es una moda pasajera ni un invento cuqui para vender queso y huevos de pueblo, es un movimiento que evita despoblación y que conecta al viajero con lo esencial.
No es solo alojarse en una casa en un pueblo, es participar activamente de la vida rural ordeñando las vacas por ejemplo, cuidar el huerto…es un turismo de cercanía, de autenticidad y que no daña el territorio.
La mayoría de los alojamientos rurales en España están gestionados por mujeres. Ellas lo hacen todo: limpian, atienden, cocinan, cuidan los animales, llevan las redes sociales (si les queda tiempo), diseñan las experiencias… ¡y siguen con una sonrisa!
Sin embargo, ¿Cuántas de ellas tienen voz en las decisiones importantes sobre el desarrollo rural? ¿Cuántas están representadas en mesas de trabajo, ferias o políticas públicas?
El agroturismo necesita feminismo rural, pero del bueno: del que escucha, del que empodera, del que crea redes y del que no impone modelos urbanos. Y ahí, amigas, entramos nosotras.
¿Qué RETOS ENFRENTA EL AGROTURISMO EN ESPAÑA HOY ?
- Desconocimiento del verdadero agroturismo
Muchas veces se vende como “turismo de naturaleza con desayuno casero”, pero no siempre hay conexión real con el territorio ni con la actividad agrícola o ganadera. Eso desvirtúa el concepto. El agroturismo es vivir la ruralidad, no sólo mirarla por la ventana.
- Digitalización desigual
Algunas zonas rurales en España siguen sin acceso decente a Internet. ¿Cómo van a hacer email marketing o vender experiencias online si no tienen ni cobertura en el móvil?
- Falta de formación especializada
No basta con saber hospedar, hay que entender sobre sostenibilidad, comunicación, branding, normativa turística, experiencia del cliente, etc. Y no siempre hay acceso a esa formación con enfoque rural. Ahí Los Ruralistas echan un cable.
- Turismofobia y masificación
Algunos destinos rurales están empezando a sufrir saturación estacional. Sí, en pueblos de 100 habitantes llegan 1000 turistas en puente. ¿Qué impacto tiene esto? ¿Dónde están los límites?
- Desvalorización del trabajo rural
Muchos todavía piensan que tener un agroturismo es como “jubilarte con vistas bonitas”. Pero es un currazo, ¡y quien lo ha vivido lo sabe! Atender el campo y el ganado no es un trabajo de oficina de ocho a cinco.
El papel de la mujer en este ecosistema
La mujer rural no solo sostiene el turismo rural: lo transforma.
En mi experiencia trabajando con cientos de alojamientos, veo que las mujeres son quienes:
- Innovan en la creación de experiencias (catas, talleres, visitas sensoriales…).
- Cuidan los detalles, ¡hasta los hilos de los cojines tienen historia! Vanesa una Ruralista la colcha del alojamiento las hizo su madre.
- Generan empleo local y redes de consumo de proximidad.
- Mantienen vivo el patrimonio inmaterial: recetas, cuentos, tradiciones.
Y AHORA QUÉ.
Esto no es sólo diagnóstico, vengo con propuestas, porque las mujeres rurales no solo lloramos, también luchamos, nos aliamos y creamos futuro. Algunas ideas que impulso desde mi trabajo:
- Crear narrativas más auténticas del campo
Basta de vender solo lo “bonito”: hablemos también de lo real, del esfuerzo, del valor, del compromiso. Hagamos storytelling del bueno, con emoción, pero sin idealizar. - Capacitar con enfoque rural
Que la formación no sea solo online desde Madrid. Que llegue a los pueblos, que entienda las realidades de una ganadera de Teruel - Redes de mujeres rurales interconectadas
Ya lo hacemos en Los Ruralistas, pero aún podemos crecer más. - Políticas públicas que apoyen el turismo rural en todos los campos que a día de hoy es el olvidado porque fíjate a día de hoy en Fitur la feria internacional de turismo no ha habido ningún espacio exclusivo para ello como sí que han tenido por ejemplo los cruceros.
- Alianzas con Latinoamérica
Tenemos mucho que aprender unas de otras. Modelos de agroturismo comunitario, buenas prácticas de economía circular, y sobre todo, historias de resistencia y creatividad que nos inspiran.
El agroturismo no es un destino, es un camino. Y las mujeres somos las que lo cultivamos día a día. Cada vez que una anfitriona rural abre la puerta de su casa a un viajero, está educando, está sembrando amor por la tierra.
Yo seguiré poniendo mi granito de arena desde Los Ruralistas porque creo profundamente que el futuro del turismo es rural, sostenible, femenino y colaborativo.
Y como diría mi abuela: “si no sabes qué hacer, planta una semilla… pero haz algo”.
FRENTE AL TURISMO DE SOL Y PLAYA:SOSTENIBILIDAD Y DESESTACIONALIZACIÓN.
España es uno de los países líderes mundiales en turismo de costa. Sin embargo, este modelo tiene grandes limitaciones: se concentra en verano, genera presión sobre los recursos naturales y, muchas veces, provoca saturación turística que afecta tanto a residentes como a visitantes.
El agroturismo, en cambio:
- Es sostenible por naturaleza: aprovecha recursos locales, reduce desplazamientos y promueve un consumo responsable.
- Se puede practicar todo el año, con actividades ligadas al calendario agrícola (vendimias, recolecciones, ferias, matanzas).
- No requiere infraestructuras masivas ni transforma el paisaje.
- Descentraliza el turismo, llevando visitantes a zonas rurales que muchas veces no reciben ningún ingreso turístico.
- Es Desconexión real del estrés urbano: silencio, naturaleza, ritmos lentos.
- Experiencias profundas y personales que conectan con lo humano.
- Contactos auténticos con los anfitriones: no hay recepcionistas impersonales ni rutas prefabricadas. Hay personas que abren su casa y su historia.
- Turismo regenerativo, que deja una huella positiva en el territorio.
- Activa todos los sentidos y despierta la conciencia: lo que se ve, se toca, se huele, se aprende.
- Tiene un componente educativo muy fuerte: se enseña cómo se produce el alimento, cómo se cuida la tierra, qué significa vivir del campo.
- Conecta al visitante con el origen de lo que consume.
- Fomenta el turismo slow, con tiempo para observar, charlar, saborear, entender.
- convierte lo cotidiano en extraordinario. Actividades como injertar un frutal se convierten en experiencias únicas para el visitante. Así, se revaloriza el conocimiento rural y se transmite a nuevas generaciones.
- El agroturismo se apoya más en el boca a boca que en la publicidad masiva.
El agroturismo puede contribuir a varios ODS, especialmente:
- ODS 8 (trabajo decente y crecimiento económico)
- ODS 11 (comunidades sostenibles)
- ODS 12 (producción y consumo responsables)
- ODS 15 (vida de ecosistemas terrestres)
El nuevo perfil del turista rural.
En la era postpandemia, el turismo rural ha dejado de ser un plan secundario para convertirse en una de las principales formas de reconectar con lo esencial.
El viajero del siglo XXI ya no busca solamente un destino bonito o una foto para Instagram. Busca sentido, coherencia y experiencias transformadoras . autenticidad, y el agroturismo lo tiene todo.
La mayoría ya no viaja solo por ocio, sino por conciencia, no quiere dejar huella negativa, sino ser parte de la solución. Busca aprender, conectar y aportar.
El nuevo turista rural:
- Tiene Conciencia ecológica: prioriza opciones con bajo impacto ambiental, elige alojamientos sostenibles, minimiza residuos y valora la eficiencia energética.
- Busca Conexión emocional: busca experiencias que le toquen el alma
- Siente Interés por lo local: consume productos autóctonos, valora las tradiciones y prefiere empresas gestionadas por personas del territorio.
Disfruta del Turismo slow: le interesa el viaje con calma, sin prisa, con tiempo para mirar, saborear y conversar.
- Practica Turismo con propósito: elige destinos y actividades que generen un impacto positivo: social, cultural, económico o ambiental.
.6.Apuesta por Restaurantes de km 0 y mercados locales. Actividades no motorizadas (senderismo, cicloturismo, rutas a caballo).
Para este viajero, el turismo sostenible no es solo «no contaminar». Es generar bienestar en todos los sentidos: para el medio ambiente, para las personas que habitan el destino y para él mismo. No quiere ser espectador.
Quiere participar.
Y ahí es donde las redes y comunidades rurales cobran un papel clave como Los Ruralistas
Porque el turismo del futuro no se construye desde el yo, sino desde el nosotros.
Con alianzas, con escucha, con propósito compartido.
Y ese futuro, queramos o no, ya está aquí. Con mochilas llenas de valores, mapas con sentido y una pregunta clara en los labios:
¿Cómo puedo viajar mejor?
La respuesta está en el campo. En la huerta. En el gallinero. En el pan recién hecho. En las historias contadas junto al fuego.
Ahí está el turismo rural que viene. Y viene con fuerza. Datos que avalan el cambio
- Un estudio del Observatorio de Turismo Rural (Escapada Rural + CETT) reveló que más del 65% de los viajeros rurales en España están interesados en experiencias relacionadas con el agroturismo y el consumo local.
- Google Trends muestra un aumento sostenido en búsquedas como «alojamiento rural sostenible», «experiencias agroturísticas» o «turismo regenerativo» en España desde 2021.
¿Qué papel juega Los Ruralistas en este tipo de turismo?
- Doy visibilidad a alojamientos RURALES
- Enseño a que comuniquen con claridad y desde la raíz sin perder sus esencia su propuesta de valor
- Tejemos red de contactos.
- Conectamos con ese nuevo perfil de viajero que no solo busca desconectar, sino entender, participar, cuidar y aprender.
- Enseño cómo contar una historia que conecte.
- Diseño estrategias que ponen en valor lo sencillo.
- Acompaño en procesos de transformación digital sin perder la esencia rural.
Somos altavoz, raíz y brújula de un turismo rural más justo, coherente y consciente.
Creo que el turismo rural debe sostenerse en tres pilares:
🌱 Sostenibilidad real (ambiental, social y económica)
🤝 Cooperación entre proyectos
📣 Narrativas auténticas que cuenten el alma del campo
Y esos tres pilares están en el ADN de Los Ruralistas.
En definitiva, Los Ruralistas y el agroturismo comparten una misión común: demostrar que el campo no es un escenario de postal, sino un ecosistema vivo, productivo y necesario.
Un campo que no se visita solo los fines de semana, sino que se habita, se cuida, se hereda y se comparte.
Y si en el centro de esa experiencia hay una mujer rural, una finca con historia, un visitante que aprende algo, y una comunidad que lo amplifica…
Entonces no estamos haciendo turismo. Estamos haciendo futuro.
Uno de los Ruralistas es David de Cortijo Vizconde en Jaén , un cortijo andaluz, rodeado de olivos que trabaja con sus huéspedes el oleoturismo.
Otro son por ejemplo Laura y Rober de Artesoro que tiene un huerto muy grande que con los huéspedes recogen por ejemplo manzanas y les hacen zumo para el desayuno, o los huéspedes cogen los huevos, ovejas, un observatorio de insectos, un puesto para birdwatching.
Quiero mencionar también la plataforma proyecto Tourismfornature que apoya la conservación de la naturaleza como la recuperación del quebrantahuesos en el pirineo aragonés.
Yo formo parte de esta plataforma porque pone foco en las comunidades locales y porque plantea soluciones desde la práctica.
Además, tiene ahora unos premios a los que os podéis presentar para proyectos que cuiden de la naturaleza con varias categorías.
¿Y el futuro? No soy adivina ni tengo bola de cristal
El futuro del turismo rural no está en “redecorar” casas rurales ni en copiar modelos de éxito de otras regiones.
El futuro está en lo local, lo regenerativo, lo colaborativo.
Y en ese futuro, el agroturismo y las comunidades como la nuestra tienen un papel fundamental.
Porque frente al turista pasivo que solo consume, está naciendo un nuevo perfil de viajero:
- Que valora el trabajo del campo.
- Que sabe que cada euro que deja puede ser una semilla para un pueblo que resiste.
Así que sí: Los Ruralistas y el agroturismo caminan de la mano.
Porque compartimos una misma visión:
Hacer del turismo rural una herramienta de cambio.
Hacer del campo un lugar de innovación, no de abandono.
Y hacer de cada historia rural… una historia que merece ser contada.

